lunes, 30 de enero de 2017

AL ALBA

No sé qué pasa,
me lanzaría al océano
aunque mis huesos se calen de frío
y en la calma algo incierto sea fuego;
me lanzaría a tu cuello
aunque se derrame tinta por mi pecho
de unas palabras que llueven por dentro;
mudas y heridas van las ganas
por la piel de un “te necesito”…
… pero el miedo cose labios
 y los suspiros llenan el aire de besos perdidos.

  La garganta está llena de nudos
y el suelo de miradas;
por la carne un escalofrío conecta los sentidos,
de tu sonrisa nacieron mariposas
que revolotean por mi ombligo,
las manos en la espalda son alas
que hacen del mundo un plano pequeñito
y de lo que se siente algo infinito.

  Va la torpeza enjaulada a mi físico
y la madrugada atada a mis pestañas;
el corazón es un músico
y  a “mi la do” una escala
que se derrama por el pentagrama de mi mirada;
los versos se desbordan como cascadas,
arrastran el tiempo a un vacío,
marcando el terreno de sentimientos,
trazando un acantilado  al borde de la cama,
haciendo imposible tres palabras,
haciendo posible echarte de menos…
…pero el silencio
va a toda prisa por el pensamiento
y se tropieza con lo cierto
y en una oración se olvida del complemento directo.  

    En un descuido,
la locura pierde la timidez,
se pasa de frenada,
dejando sin adjetivos los capítulos de un libro
y sin aliento una cara asustada.
Quiero engañarme con argumentos
que no son míos
pero los amigos me recuerdan quien es “mi nada” preguntándome, ¿En qué piensas?... 
Se marcan en la espalda las sábanas,
en el techo el hecho de echarte en falta,
no sé qué pasa,
me lanzaría a abrazarte
para hacer de tus lágrimas una primavera
pero no hay una costura entre tus brazos y los míos…
… y el hilo solo cose un cuento a estos versos.


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