lunes, 30 de enero de 2017

UNA CIUDAD ABIERTA

     Qué lejos se van las miradas perdidas
enredadas en ríos de aguas tranquilas
y casi sin sentido se hacen caminos.
Qué hacen en la noche solos, cayendo enredados como dos enamorados unos abrazos rotos...
Quizá afinando las notas de un piano
que busca el sonido de un abrazo.

   Aspirando el consuelo de un triste señuelo,
va cayendo por el suelo el adiós de un pañuelo.
En el rumor de la memoria,
algo animal, algo subterráneo
gira en espiral en el Mediterráneo,
ojalá pudiera colarme en tu experiencia.
Mis labios como mermelada
se deshacen en tu espalda
y mis manos ancladas en Sierra Nevada

van guiando sábanas blancas.

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